Verifactu es una modalidad de los llamados “Sistemas Informáticos de Facturación” (SIF) regulada por la Real Decreto 1007/2023. Su objetivo es garantizar la integridad, trazabilidad y conservación inalterable de los registros de facturación de empresarios y profesionales.
En la práctica, esto significa que el programa de facturación utilizado debe:
- Generar un registro único por cada factura, con un identificador y una huella electrónica;
- Conservar ese registro de forma inalterable durante el periodo legal correspondiente;
- En la modalidad VERI*FACTU, enviar automáticamente ese registro a la Agencia Tributaria (AEAT), lo que facilita la trazabilidad y el control fiscal.
Por tanto, Verifactu no es simplemente facturación electrónica: va un paso más allá. Asegura que las facturas sean verificables, no manipulables, y que la AEAT pueda acceder a los registros en cualquier momento.
El reglamento fue aprobado en diciembre de 2023, en el marco de la Ley 11/2021 — la norma estatal de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal.
Originalmente, la normativa preveía un calendario escalonado: las empresas (personas jurídicas) adaptarse desde enero de 2026, y el resto (autónomos, pymes) desde julio de 2026.
Con la aprobación del real decreto ley en diciembre de 2025, esos plazos se desplazan un año: ahora será obligatorio a partir de enero de 2027 para empresas, y julio de 2027 para autónomos y pymes.
Este aplazamiento busca dar margen para que los proveedores de software puedan adaptar sus productos, asegurar que las asesorías puedan guiar a sus clientes correctamente, y evitar que una implantación masiva e inmediata genere problemas técnicos o de cumplimiento.
Es importante notar que el aplazamiento no supone la derogación del sistema: la obligación sigue en vigor, simplemente cambia la fecha para cumplirla.
¿Qué supone para autónomos, pymes y empresas?
El aplazamiento ofrece un respiro — pero no basta con “esperar hasta 2027”. Para responder con éxito a Verifactu, conviene usar estos meses de margen de forma inteligente. Algunas consecuencias y oportunidades:
- Más tiempo para adaptarse: permite planificar la migración al nuevo sistema, actualizar software y formación interna sin prisas.
- No relajarse: Verifactu terminará siendo obligatorio. Si dejas todo para el último momento, puedes sufrir sobrecargas técnicas o sanciones.
- Revisión de procesos internos: conviene aprovechar para revisar cómo se gestionan las facturas, su creación, registro, almacenamiento y envío.
- Asesoramiento fiscal: contar con una asesoría especializada (como vuestra firma, por ejemplo) será clave para interpretar la norma, elegir el software adecuado y asegurar el cumplimiento.
- Transformación digital estructurada: para muchos negocios, este cambio es una palanca hacia la digitalización permanente, con procesos más eficientes, trazables y profesionales.
En definitiva: el aplazamiento es un “respiro útil”, pero también un recordatorio de que la norma sigue en pie. Planificar ahora puede ahorrar muchos problemas en 2027.
¿Qué deberían hacer ya las empresas y autónomos?
Si diriges un negocio o actúas como autónomo —o si eres asesoría que trabaja con ellos— conviene empezar a andar desde ya:
1. Revisar el software de facturación actual
Comprueba si el programa que usas será compatible con Verifactu (o si tu proveedor ya ha anunciado adaptación). Si no, empieza a valorar migrar a una herramienta homologable.
2. Planificar la transición con tiempo
Define un calendario interno: formación de personal, migración de datos, pruebas, emisión de facturas de prueba. Evita dejarlo todo para último momento.
3. Conservación de datos antiguos
Asegúrate de mantener los registros anteriores conforme a normativa, de modo que puedas garantizar trazabilidad histórica.
4. Mantenerse informado
La normativa puede tener aclaraciones prácticas. Sigue las guías de la AEAT, revisa actualizaciones, y consulta con tu asesoría.
5. Contar con asesoría profesional
Tener un asesor fiscal / contable implica no solo cumplir con la ley, sino optimizar tus procedimientos, evitar errores y garantizar que la adopción se haga correctamente.
¿Por qué Verifactu y por qué ahora?
La razón de ser de Verifactu —y de toda la normativa que lo sustenta— es clara: lucha contra el fraude fiscal, control de economía sumergida, y aumentar la transparencia en la facturación de empresas y profesionales.
Con la digitalización creciente, era necesario modernizar los sistemas para asegurar que las facturas no se pueden alterar ni ocultar, que sus registros sean auditables, y que la fiscalidad sea más rigurosa. Verifactu representa un paso más en esa modernización, adaptando la regulación a los tiempos actuales.
Ahora, con el aplazamiento, se da margen para que el sector se prepare con calma y evitando sobresaltos. Pero conviene verlo como una oportunidad, no como excusa para dejarlo para el último minuto.
El aplazamiento es un respiro, no una excusa
El aplazamiento de Verifactu hasta 2027 ofrece un margen valioso a autónomos, pymes y empresas. Es un respiro con sentido —más tiempo para adaptarse— pero no significa que la norma haya desaparecido.
Para quienes gestionan negocios en España (sea en Cuenca o cualquier otra provincia), lo recomendable es aprovechar este periodo para planificar una transición ordenada y eficiente. Revisar el software, preparar a equipos, ajustar procesos internos y contar con asesoría especializada marcará la diferencia.
En definitiva, Verifactu es un paso hacia una facturación más transparente, trazable y profesional. Y ahora, tienes tiempo para adaptarte con tranquilidad y cumplir con la nueva normativa sin sobresaltos.